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Sendero desde La Confluencia de Yaque y Jimenoa hasta el Centro Ecológico Profesor Eugenio de Jesús Marcano (La Poza)

 

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Antes de aprobarse los términos de referencia de esta consultoría, la Secretaría de Estado de Turismo propició la construcción del sendero de conexión entre el Centro Ecológico Profesor Eugenio de Jesús Marcano (La Poza) y el balneario de La Confluencia de los ríos Yaque del Norte y Jimenoa.  Se encomendó al Director ejecutivo del Plan de Renovación y Transformación Urbana: Señor Gerineldo de los Santos, la coordinación logística y ejecución del proyecto.

 

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Entre enero y marzo del año 2006, se logró un convenio de recursos entre las instituciones del Gobierno Central: Secretaría de Estado de Turismo, Secretaría de Estado de Medioambiente y Recursos Naturales; y la Secretaría de estado de Obras Públicas. Se concluyeron los trabajosde preliminares de obras en Marzo del 2007.

 

Realizamos este simple bosquejo de la idea, y con el mismo, el director ejecutivo del PRTU, empezó a tocar puertas de los empresarios locales para que se constituyeran en patronato y se fragmentó la ruta de 4 kilómetros en 12 segmentos. De los padrinos originales del sendero, un año después, siguen la mitad de ellos apoyando y aportando cuotas mensuales para su mantenimiento.

La ponderación para la creación de senderos en las riberas de las cuencas urbanas, debe entenderse como una necesitad esencial: más allá de sus inmediatas cualidades paisajísticas, su función final es la de operar una infraestructura urbana sanitaria básica para interceptar las aguas residuales y pluviales.

Sobre esta cualidad se agregan otros valores:

Se recupera el espacio público de los predios adyacentes a la ribera. Obteniendo los 30 metros que manda la ley por diversas razones jurídicas y de seguridad.

 

Se crea un eje de vigilancia para observar los vectores contaminantes, las extracciones ilegales de arena.

 

Se plantan árboles para los efectos de amortiguamiento de los procesos de saneamiento de recursos hídricos y de suelos.

 

Se genera sobre las copas de los árboles que definen estos ejes, corredores para la vida silvestre y la biodiversidad.

 

Se crean espacios públicos amigables que refuerzan la comprensión del territorio, del espacio verde del sistema de parques y se ganan nuevos espacios para el ocio y el entretenimiento.

 

Se regenera la calidad del agua y se espera que con la recuperación de las mismas, se garantice el uso de los cuerpos de agua urbanos como balnearios. Recuperando así uno de los elementos claves de la identidad de la ciudad y las posibilidades estratégicas de los elementos para establecer el concepto de marca-ciudad y dinamizar sectores económicos claves de la industria turística.

 

Contribuyen a la salud, pues estos parque lineales que conforman los frentes acuáticos de las ciudades, se convierten en el tiempo en lugares de uso deportivo, rutas peatonales sombreadas, ciclo-rutas y paseos ecuestres.

Cuando las condiciones lo permiten pueden acoger equipamiento público de uso recreativo y lúdico. Parques infantiles, zonas de acampar, anfiteatros, instalaciones deportivas, baños públicos, etc.Promueven la disuasión de asentamientos ilegales que al mismo tiempo por la cercanía, son territorios susceptibles a las inundaciones.

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Este esquema de la estrategia de la creación del sendero entre el balneario de La Confluencia hasta La Poza y el Centro Ecológico Eugenio de Jesús Marcano.

Identificación de los nodos y trayectos que hoy bajo convenio copatrocinan la empresa privada, la Secretaría de Estado de Turismo y la Secretaría de Estado de Medioambiente.

 

Creación del sendero. Se removieron los límites del espacio público y los terrenos privados. Se produce un saneamiento de las riberas, restaurando laceraciones producidas por la extracciones de materiales pétreos, removiendo y eliminando focos de contaminación como pocilgas, vertederos de basura y maleza. En esta etapa está el proyecto.

 

Interceptación antes de llegar al río, para continuar el proceso de canalización, tratamiento, filtración de las aguas negras y residuos pluviales. (puntos rojos en la figura 3).

 

Finalmente el esquema presenta la culminación del proceso: la(s) planta(s) de tratamiento de la aguas canalizadas antes de llegar al frente acuático (punto azul en el cuadro 4). Este objetivo, es uno de los propósitos básicos del Plan de Renovación y Transformación Urbana de Jarabacoa. Esta indispensable infraestructura, es también el tópico más destacado de las conclusiones del Plan Estratégico de Desarrollo Municipal y el Plan de Ordenamiento Territorial.


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En la foto superior izquierda vemos el estado del punto de inicio del sendero en La Confluencia, se utilizaba como una vía vehícular para extrer agregados pétreos del río. Esto septiembre del 2006, a la derecha como se encuentra actualmente la entrada a la ruta hacia La Poza.

 

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Se realizó una limpieza general de basura, mucho plástico, desechos metálicos y materia orgánica en deterioro.

A la derecha como se adecuaron algunos nodos de la ruta para crear zonas de descanso y de consolidación de suelo erosionado por la extracción ilegal de arena.

Existe un programa de arborización del sendero que está auspiciado por los viveros de la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño, La Escuela Nacional Forestal y La Secretaría de Estado de Medioamiente y Recursos Naturales.

En las jornadas de siembra del sendero han participado las escuelas y colegios de la ciudad activamente. Haciendo visitas y excursiones de evaluación y en actividades curriculares de educación ambiental.

 

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A la izquierda más basura, a la derecha, aspecto actual de los caminos sombreados que periódicamente se les da mantenimiento.

El uso de la ruta como espacio de uso lúdico o deportivo ha iniciado lentamente, pero ha ido incrementándose su uso.

Durante los fines de semana, ha repuntado el negocio de alquiler de caballos. Esta actividad es realizada mayormente por adolescentes que complementan los ingresos familiares. Ha aumentado esta actividad ecuestre, por no haber peligro o conflicto con el transito vehicular que cada vez crece más y hacia de esta actividad muy peligrosa en las avenidas y aceras de la ciudad.

Los jóvenes están muy entusiasmado con las mejoras y se planea incluirlos en los procesos de administración, mantenimiento y seguridad. EL sendero cuenta con una dotación de vigilancia de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, una patrulla a caballo de la POLITUR. (Policía Turística).

 

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La situacion en el 2005 del Sistema de Parques de Jarabacoa

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El escenario 2007, en el que se ha iniciado el proceso de senderos

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El escenario proyectado para el 2012, el sisitema de parques se enriquece con los senderos

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Esquema preliminar del Plan Maestro del Sistema de Parques, senderos, rutas peatonales y clclo-rutas.

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Jarabacoa de Ayer Vol. I

Hostos en Jarabacoa

(Fragmento del libro Hostos en Santo Domingo de Emilio Rodríguez Demorizi).

Texto citado del cuaderno de viajes de Eugenio María de Hostos, 1883)

 

 

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(Nota de José R. Genao: La Colonia: La foto no corresponden a la época. Fotos con derechos de autor reservados de los sucesores de Julio Ezequiel Piña Abreu). 

Pero hay un pueblecito y una ciudad que pueden citarse como los tipos actuales de esas dos diferentes formas de sociedades urbanas: el uno es Jarabacoa y el otro es la Ciudad Antigua.

Empecemos por lo más, para probar involuntariamente que muchas veces lo más vale menos en realidad que lo que se tiene a menos.

La Ciudad Antigua, como, con jactancia justificada por la historia llama a su ciudad nativa un quisqueyano inteligente , culto y estimado, es efectivamente la ciudad mas antigua , ni vestigios ha encontrado el norteamericano que recientemente estuvo en la isla, comisionado por el comité directivo de la expo de Chicago para hacer investigaciones en el lugar que ocupo la primera población española . De la Vega Vieja, segundo asiento de la población conquistadora, quedan aun, a poco mas de legua y media de la vega actual, las mismas ruinas, extraordinariamente pintorescas, por la decoración vegetal que las embellece, y que fueron respetadas por el terremoto que derrumbo la ciudad.

___…… sigue describiendo Santo Domingo antiguo…..____ Nota de J. G.

 ……Nos falta ver Jarabacoa para saber lo que es el lugarejo quisqueyano.

No es una aldea como el hogar campestre y pastoril de los aldeanos europeos ni el little township del agricultor yankee, ni el burdo medio rural y medio urbano que dio origen a los municipios, ni el sórdido villorrio que trastorna la vista y el corazón en los caminos carreteros de alguna comarca de Francia, España e Inglaterra, ni es el lugarejo en la acepción que tiene en las naciones viejas, sino el “lugarejo”, en un sentido especial, como disminución graciosa de “lugar”.

En un descanso que hace el terreno al elevarse desde el valle central (la Vega Real, como decía colon) hasta las cumbres del Yaque y del Tina, se forma un vallejuelo a la extremidad de un pinar maravilloso.

El vallejuelo, que no tendrá una legua de superficie, se ha dado trazas para tener dos secciones, una que corre a modo de talveg por la segunda de las vertientes; otra que se arrincona a manera de ángulo curvilíneo en la falda de la cordillera que el sirve de regazo. Aquel es el valle de jarabacoa. En el talveg (zona más baja de un valle, nota de J. G. ) está el lugarejo y en la rinconada del vallejuelo elegido, la propiedad comunal del lugarejo.

Cuando desde el pinar, que es el camino, se penetra en el recinto de Jarabacoa, dos sensaciones mágicas suspenden; junto con entrar en el recinto del vallejuelo se percibe todo él; y junto con percibirlo, desaparecen de la vista el camino y la entrada del lugarejo.

Todo entero lo contemplo de una mirada. Es una plaza todo él; plaza grande, desmesurada, desigual, que tiene, parece, las montañas vecinas por paredes.

En un ángulo de la plaza hay, si todavía no la han sustituido con la que pensaban construir, una iglesia de mala muerte, que es un elemento pictórico de buena vista. El resto de la plaza, una pradera; cerrando por los cuatro costados la pradera, cuatro líneas de casas, algo como cuatro calles no completamente cerradas por viviendas sino, mas bien, indicadas por una que otra vivienda de la misma línea, continúan y por no largo trecho prolongan las calles que comienzan en la plaza.

La casa del cura en el ángulo frontero a la iglesia; la del sacristán en la esquina frontera a la del cura; una tienda de todo, mercería, y víveres, licores y quincalla, en el ángulo estratégico en donde coinciden la línea del talveg y la del caserío que se amontonan dirección a la confluencia de dos ríos; la comandancia de armas, que es un simple rancho comparada con la casa de la tienda, que es la mejor del lugarejo, y es efectivamente una buena casa de madera; otras dos o tres habitaciones un poco menos mal fachadas que los pobres bohíos del contorno, eso es todo el lugarejo. Población, tal vez no seiscientas almas; caserío, quizás no el conjunto de cien casas, mediaguas y ranchos; pero paseos como no los tiene Paris ni Nueva York; aguas como no las tienen las Altai ni los Himalayas ni los Andes; cielo, como el de Turei, espectáculos, como los mas entretenidos y mas atractivos de la civilización.

Y eso que la civilización, tal como ella se difunde de los países cultos a los incultos y de las ciudades a los lugarejos, estaba allí, como donde quiera, solidamente representada por media docena de egoístas que prosperaban a expensas del medio millar de lugareños  y a costa de los conuqueros o chacareros del entorno.

Pero en cambio, la barbarie primitiva de las Antillas, aquella ignorancia benévola y hospitalaria de los aborígenes que hallo Colón en las Antillas, estaba todavía viviente en el sencillo corazón de los vallejanos, merecedores de mejor guía social.

El vallejuelo es pobre, pero las aguas de Jimenoa y del Yaque que grandiosamente confluyen en su termino, en su fueraza mecánica arrastran a cada minuto una riqueza industrial que podría aprovecharse económicamente, si los fecundizamos faldeos de las colinas circundantes y una prudente explotación del pinar circunvecino pudieran aprovechar aquella fuerza desperdiciada.

Si mientras errores, engaños, debilidades y espejismos desvían de su objetivo natural al hombre de bien y lo alejan del centro natural de acción, que es aquel en que el bien se puede realizar, persevera en su obra y en su empeño, aplicando a ellos su fuerza, ni las aguas confluentes del Jimenoa y el Yaque seguirían desperdiciándose para las industrias que hubieran podido ya hacer de Jarabacoa un coeficiente precioso de civilización, ni vidas capaces de dar fruto estarían gastándose inútilmente en imitar sin querer a aquellas  aguas que corren sin utilidad hacia la muerte, allá en el mar, y sin mas empleo de sus fuerzas que el chocar con las piedras de su cauce, que es como chocar con la dureza del intelecto o de corazón o de dignidad entre los hombres. 

Pero !que hacer! el pobre pueblecito que en el seno de la cordillera no buscada por la industria humana sugiere ideas y proyectos de progreso al transeúnte, tal vez se esté bien, como se está , lejano, arrinconado y solitario.

Mil y más veces preferible ese destino al de pueblos y hombres, que en cada uno de sus cambios, pierden algo de lo que es esencial a la dignidad de la naturaleza humana.

Cerca de 1883

(Nota de José R. Genao: Las fotos no corresponden a la época. Fotos con derechos de autor reservados de los sucesores de Julio Ezequiel Piña Abreu).